SE APAGÓ SU LUZ...



Mi pregunta es...
¿Por qué algunos deciden seguir y otros dejarse ir?
¿Por qué unos dejan de pelear y otros continúan batallando?

Pero dime...
 ¿Por qué dejaste de luchar? ¿Quién eres? ¿Qué te sucedió? 

       Grandes ciudades plagadas de almas perdidas. Almas a las que hace tiempo se le apagó la luz. A las que ya nada ni nadie importa. A las que un trozo de cartón les basta y llaman casa. Van, vienen, se dejan llevar y, en ese baile de ánimas algunas se irán demasiado pronto. Otras remarán a contracorriente. Otros, en cambio, aunque debieran irse, se aferran con uñas y dientes.

       A veces su canto, una sinfonía de locura repetitiva, les delata. A veces con rima, otras veces... no tanta. Hay momentos, que aunque breves, son muy intensos, y en ellos, te dejan mirar, y a través de sus ojos sientes la profunda pena que esconde su corazón agónico. A veces muestran pena, otras, en cambio, el rencor y el odio es tan grande que te hacen apartar la mirada. Dulce locura que te hace mirar en sus ojos para encontrar un porqué con ojos de alguien que se pregunta qué, o quién le hizo caer en ese pozo hondo sin fondo. Qué le hizo cortar, dejar de vivir y pensar... Dejarse mecer por el día a día, por una realidad, a veces cruel y falta de solidaridad. 

      Porque algo sí os digo, cada indigente tiene una historia, una familia, un pasado... Un punto de no retorno. En ellos hubo algo que les hizo cortar con todo. Algunos con carreras y vidas llenas de comodidades como la tuya y la mía. Otros, con mujer e hijos. Felices, sí, algún día lo fueron, y hoy, quizás tan bien lo sean, a su manera. Felices hasta que un día algo sucede, de tal envergadura, que olvidan quién son y de dónde vienen. Y pasamos a su lado y los vemos tan lejanos a nosotros... Tan, tan diferentes... Aunque la realidad, si sabemos mirar, es otra. Son personas como tú y como yo. Sólo hay una gran diferencia, ellos, se quedaron sin fuerza y perdieron las ganas de seguir viviendo, de seguir sufriendo, y tomaron la decisión, consciente o inconscientemente, de irse al planeta de los perdidos donde ya nada importa, donde ninguno tiene pasado porque está olvidado. Un lugar sin cargas ni preocupaciones. Un lugar donde tienen una casa sin llave, que se llama calle. 

      Porque la vida es una constante toma de decisiones, donde hay días que no te levantarías de la cama. Donde hay largas noches de insomnio llenas de preocupaciones. Donde, hay veces, que acabarías con todo. Pero a pesar de la adversidad decidimos quedarnos y seguir viviendo, seguir luchando y creciendo.
¿Tú? ¿En qué punto de tu vida estás?

Bv.









Comentarios

  1. Me encanta como escribes, yo estoy en el punto de seguir batallando, aunke estoy cada vez mas cansada, un beso

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