Asesinos en serie "Andrei Romanovich Chikatilo"


Nació en Yablochnoye el 16 de octubre de 1936. Su madre lo traumatizó contándole que a su hermano mayor lo habían raptado para comérselo. Eran tiempos duros y se optaba por el canibalismo como forma de supervivencia. Fue constantemente humillado por sus compañeros de clase, y a medida que crecía, se hacía más tímido e introvertido. Tras el decepcionante fracaso de su intento por licenciarse en Derecho, puso todo su empeño y logró licenciarse en: Ingeniería, Marxismo-Leninismo, Legua y Literatura Rusa. En 1971 se graduó como maestro, aunque su mente oscura ocultaba una irresistible atracción por niñas menores de doce años. Disfrutaba observándolas en los dormitorios mientras se masturbaba con la mano dentro del bolsillo. Más tarde, se refugió en el estudio del comunismo, pero su fijación con el dogma político rayaba en la demencia.
Chikatilo era incapaz de mantener una erección, aunque sí podía eyacular. Encontró esposa y tuvo hijos. Era un marido de carácter estable y trabajador; un padre que jamás levantaba la voz ante sus hijos; un respetado miembro del partido comunista. 
Mató a su primera víctima a sus cuarenta y dos años. Una niña de tan sólo nueve años de edad a la que abordó en la calle y a la que convenció, sin a penas esfuerzo, para que se fuera con él a una cabaña que poseía a la afueras de la ciudad. Le quitó  la ropa con violencia y le causó una herida de la que brotó sangre, hecho que le proporcionó una erección inmediata. Arrastrado por un fuerte impulso, apuñaló a la niña repetidamente en el estómago. Con cada puñalada se acercaba más al orgasmo, por lo que no cesó hasta la eyaculación, estableciéndose así el fatal vínculo entre la sangre y el sexo, dándose cuenta de que su placer no consistía en acariciar los genitales ajenos, sino en maltratarlos.
Dos días después del  brutal crimen fueron encontrados los restos de la niña en el río Grushovka, y cerca de la cabaña de Chikatilo una gran mancha de sangre. Fue interrogado y absuelto, ya que la declaración de su mujer lo describía como un marido sumiso y asexual, personalidad que no cuadraba con el perfil de asesino que iban buscando. 
Unos meses más tarde fue despedido tras ser acusado de molestar sexualmente a sus estudiantes, hecho que le llevó a encontrar un nuevo trabajo en una fábrica donde tenía que viajar constantemente y el que le ayudaría a escoger sus víctimas con total libertad e impunidad, a la vez que le proporcionaba la fachada perfecta. Tres años más tarde asaltó a su segunda víctima, una prostituta de diecisiete años. La llevó al bosque, y tras el intento fallido de eyacular, esta se burló de él causando una furia desmesurada en Chikatilo. La estranguló y eyaculó sobre el cadáver, le mordió la garganta, le cortó los senos, y en su frenesí, se comió los pezones. Acto seguido comenzó a aullar mientras bailaba alrededor del cadáver. 
Los dos primeros asesinatos tuvieron cierto carácter fortuito, y es posible que, en ambos casos, sus intenciones fueran solamente de índole sexual. Los gritos de terror le excitaban, pero era el asesinato en sí lo que presentaba para él, el acto sexual supremo.
Su tercera víctima fue Lyuba Biryuk, la raptó y la llevó al bosque dónde la acuchilló cuarenta veces y le mutiló los ojos. Esto se volvió común en los sucesivos asesinatos. Había encontrado la firma que lo destacaría del resto. 
Ese mismo año asesinó a tres personas más, entre ellas un niño de nueve años al que más tarde afirmó que había arrancado los genitales. 
En 1984 asesinó a quince personas. Mientras el tiempo entre sus asesinatos iba disminuyendo, el número de víctimas iba en ascenso. El modus operandi era siempre el mismo; sus víctimas eran halladas en bosques con indicios de violencia y sadomasoquismo. Casi todas sufrían la mutilación de los ojos, disección de pechos y pezones, (a veces con cuchillo y otras con los propios dientes) y terminaba con la extirpación del útero. Mientras las violaba, se enfurecía tanto por  llegar tan rápido al orgasmo, que les machacaba la cara a golpes. En el caso de que las víctimas fueran varones, primero les daba un golpe para aturdirlos, les ataba las manos, les hacía unos cortes poco profundos para establecer el dominio sobre ellos, y acto seguido los mutilaba a mordiscos, les cortaba los genitales o extirpaba sólo los testículos, y los guardaba como trofeo. 
En sus declaraciones confesó que le gustaba tragarse las partes más blandas del cuerpo.
Fue retenido por la KGB el 20 de Noviembre de 1990 sospechoso de haber asesinado a 36 víctimas, todas ellas mujeres y niños. Acabó confesando 52 asesinatos. El juicio se inició en abril de 1992 y se prolongó hasta octubre de ese mismo año, en el que los psiquiatras lo diagnosticaron "legalmente cuerdo". Finalmente, el 15 de octubre de 1992, fue sentenciado a la pena de muerte con un tiro en la nuca. Su ejecución tuvo lugar en la prisión de Rostov del Don el 14 de febrero de 1994.

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